NOTICIAS >> Energía nuclear, residuos y opinión pública: la singularidad española
Desde 1998 el Eurobarómetro examina periódicamente las actitudes y opiniones de los europeos sobre la energía nuclear. La última de esas consultas, centrada en los residuos se llevó acabo en el año 2008, por primera vez en los veintisiete países que hoy componen la UE. Los datos de España son ciertamente singulares cuando se comparan con los de los países que desarrollan tecnología nuclear, es decir, los que tienen centrales nucleares. Pero veamos primero algunos rasgos de la situación de la energía nuclear en la UE. Los pilares de la política energética de la Unión Europea, tal y como se refleja en el Tratado de Lisboa, son garantizar la seguridad del suministro (la dependencia energética media en Europa es del 50%, en España un 80%), facilitar la competitividad de la economía y promover energías bajas en emisiones de efecto invernadero. Para alcanzar esos objetivos la energía nuclear es imprescindible. Hoy el mix energético en la Unión Europea está diversificado y su composición depende de la decisión de cada uno de los países miembros. En términos globales, el 30% de la generación de electricidad tiene un origen nuclear, un 30% procede de plantas de combustibles sólidos y casi todo el resto de la producción proviene del gas natural y las renovables, siendo muy limitado el papel del petróleo. Las fuentes energéticas de baja emisión, es decir nuclear y renovables, generan Existen plantas nucleares en 15 Estados miembros: Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia, Países Bajos, España, Bélgica, República Checa, Finlandia, Hungría, Eslovenia, Eslovaquia, Lituania, Bulgaria y Rumanía. En total, hay 146 reactores en funcionamiento (plantas nucleares son menos, al contar algunas de ellas con más de un reactor). Francia es el país que tiene un mayor número de reactores, 59, seguida de Reino Unido con 17, Alemania, 19, y Suecia, 10. En estos momentos, en Europa hay 4 nuevos reactores en construcción (2 en Bulgaria, 1 en Francia y 1 en Finlandia) y varios proyectos de nuevas centrales en Reino Unido, Eslovaquia y Países Bajos. Además, Bélgica está considerando extender la vida útil de sus centrales e Italia utilizar de nuevo esa fuente de energía. En total, el sector genera en estos momentos 400.000 puestos de trabajos directos o indirectos en toda Europa. Y volviendo al eurobarómetro, en el 2008 el apoyo de la opinión pública a la energía nuclear se había ampliado respecto del año 2005, última encuesta sobre el tema; la media europea a favor y en contra era prácticamente similar, 44% vs 45%, la opinión favorable se había incrementado en siete puntos mientras que la oposición descendía en diez. Excepciones ¿Por qué? En el caso de Rumanía, el Eurobarómetro lo atribuye, en parte, al alto porcentaje de los que declaran no tener opinión alguna, y para España sugiere el posible impacto de una menor conciencia sobre la existencia de centrales nucleares, aunque reconoce lo débil del argumento, ya que el 76% de los entrevistados españoles si conocen esa realidad. Para buscar una explicación más convincente, me voy a detener en otros datos del Eurobarómetro que me parecen relevantes. En relación a la gestión de los residuos radioactivos, la mayoría de los entrevistados en la UE declara no encontrarse informada, sólo el 25% dice estarlo. Sin embargo, también en este caso es mayor el conocimiento en los países con centrales nucleares, aunque se correlacione en menor medida que con el apoyo a la energía nuclear. Destacan Finlandia y Eslovenia, en los que un 46% y un 44% de sus poblaciones dicen estar bien informadas. España, con un 17% de personas que se consideran informadas, junto con Bulgaria y Rumanía, vuelve a situarse al final de la lista de los países que tienen centrales nucleares. Por último, un indicador interesante es la opinión sobre el uso de energía nuclear en el supuesto de que hubiera una solución segura para los residuos, en este caso, el apoyo superaría el 60%, mientras que la oposición bajaría al 21%. En España, la oposición también se reduciría, pero continuaría siendo mayoritaria: 37% a favor y 42% en contra. La posición de cola que sistemáticamente ocupa la opinión pública española entre los países con centrales nucleares, en relación al apoyo a la energía nuclear y a la información sobre gestión de residuos, sólo se puede explicar por la opacidad y falta de consistencia que tiene el tratamiento público sobre cualquier asunto relacionado con esa fuente energética. Por ejemplo, es difícil confiar en la seguridad del almacenamiento de residuos nucleares cuando el Gobierno primero es opaco, esto es no lo explica, y segundo es contradictorio, es decir, en paralelo se obstina en cerrar la central de Garoña, a pesar de todos los informes técnicos favorables a su continuidad. Dependencia Hace poco un ministro español me decía que la eficiencia energética reduciría la necesidad de la energía nuclear en España. No me cabe duda que hay que promover, y mucho, la investigación para un uso más eficiente de la energía (construcción, transporte etc…,), pero me temo que contemplar la eficiencia energética como una estimable alternativa a la energía nuclear no es más que apostar por seguir instalados en la singularidad, es decir en la confusión, cuando nos referimos a la energía nuclear. Hoy, doce pueblos de España se presentan como candidatos para almacenar residuos nucleares. La tecnología que se aplica en este tipo de depósitos facilita una extraordinaria seguridad de los mismos, véase entre otros la experiencia en los almacenamientos de Olkiluoto y Onkalo en Finlandia. En España, el debate está siendo caótico y se está realizando en medio de un desconcierto generalizado. Necesitamos, de una vez, un debate abierto, transparente y consistente, y nos sobra la opacidad y la contradicción que nos sitúan en una lamentable singularidad en la Unión Europea cuando de la energía nuclear se trata. Sea cual fuere la opinión a la que cada uno finalmente llegue, superar esa situación es urgente, y es responsabilidad del Gobierno. Portavoz del PPE en la Comisión de Industria del Parlamento Europeo Fuente: http://www.expansion.com
el 45% de la electricidad de la UE y representan el 17% del total del consumo energético. La energía nuclear produce más del 75% de esa electricidad baja en emisiones y casi un tercio de la electricidad total.
Cuando se consideran los resultados de cada uno de los veintisiete países, se observa una clara correlación entre la opinión y la existencia de plantas nucleares; los ciudadanos de éstos países apoyan en porcentajes por encima de la media el uso de esa fuente de energía. Sólo hay dos excepciones: España y Rumanía. En España, aunque la opinión favorable ha aumentado, era sólo de un 15% en 2005 y llegó al 24% en 2008, la oposición sigue siendo muy mayoritaria, el 57%, lo que constituye una singularidad notable entre los países con centrales nucleares.
España depende energéticamente del exterior en forma considerablemente mayor que la media de la UE (80% frente a 50%). Sólo por esta razón la energía nuclear sería, si cabe, todavía más necesaria que para el resto de Europa. En nuestro mix energético es indudable de que las energías renovables tienen presente, y un gran futuro, pero el uso de la energía nuclear es imprescindible.
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