El nuevo y ambicioso plan de gestión de residuos tiene un presupuesto de 51 millones de euros a gastar antes de 2016
«Tenemos que ser valientes y osados como lo fueron nuestros predecesores con el anterior plan». José Manuel Bully, el concejal socialista que tiene la responsabilidad de la limpieza de Vitoria, presentó ante los grupos municipales el Plan Integral de Gestión de Residuos que estará vigente hasta el año 2016. Generar menos residuos y reutilizar más, hasta el 50% de la basura en el propio hogar, es la línea maestra de este programa que tiene su fundamento en las cinco erres, reducir, reutilizar, reciclar, rechazar y responsabilizar, y en la participación de los vecinos.
Y para que eso sea posible, el Ayuntamiento va a estudiar una «reforma fiscal ecológica» por la que se incentiva a los vecinos que reciclan más y producen menos impacto frente a los que no se molestan en hacerlo. Premiar y diferenciar a los ciudadanos que participan en el modelo de los que no lo hacen será una manera de mejorar las actitudes y prácticas de los consumidores, según los objetivos del plan basado en principios como la sostenibilidad y la viabilidad.
A juicio de Bully, al que acompañó en las explicaciones técnicas el jefe de servicio, Andrés Alonso, felicitado por todos los grupos, el presupuesto estimado en estos siete años asciende a 51 millones de euros.
Se parte de una constatación grave. Cada persona genera en nuestro territorio más de 500 kilogramos al año de residuos urbanos, aunque de manera indirecta le serían atribuibles más de 2.000 kilos de otros flujos como los industriales, los de construcción y los de demolición.
Segunda mano
Entre las nuevas infraestructuras que se van a poner en marcha en este período destacan la planta de fabricación de combustible sólido recuperado, la planta de tratamiento de residuos voluminosos (colchones, muebles, electrodomésticos), la instalación de mercados de segunda mano, la extensión de la red de recogida neumática a la ciudad consolidada, la implantación de un quinto contenedor dedicado a basura orgánica, la ampliación de garbigunes, la mejora en la planta de residuos de la construcción y de la de biometanización y compostaje de Júndiz, así como la ampliación del vertedero de Gardélegui.
La viabilidad económica de todo el plan de gestión está basada en el principio de 'quien contamina, paga' y en la aprobación de normativas que modifiquen las tasas para que cubran la totalidad del coste real. Al mismo tiempo se estudia la implantación de tasas variables para los residuos comerciales en función de la cantidad
Fuente: www.elcorreodigital.com









